
El vínculo entre la alimentación y el acné ha sido, durante años, un tema de debate en dermatología. Mientras algunos autores no encuentran una asociación clara, muchos pacientes refieren que ciertos alimentos —como chocolates, lácteos, galletas o productos azucarados— parecen empeorar la aparición de lesiones acneicas.
Pero ¿qué dice la evidencia científica actual?
El acné es una condición clínica frecuente, caracterizada por la aparición de:
Estas lesiones se localizan principalmente en zonas con mayor producción de sebo, como el área centrofacial, el pecho y la parte superior de la espalda.
Su desarrollo está influido por múltiples factores, entre ellos:
Dentro de estos últimos, la alimentación ha sido objeto de creciente interés.
Se ha postulado que una dieta con alto índice glicémico (IG) podría contribuir al empeoramiento del acné.
El índice glicémico es una escala de 1 a 100 que indica la rapidez con la que un carbohidrato es digerido, absorbido y metabolizado.
Una revisión sistemática publicada por Meixiong et al. demostró una asociación entre dietas con alto contenido glicémico y un mayor grado de severidad del acné.
Los alimentos con alto IG generan aumentos rápidos de la glicemia, lo que estimula una mayor secreción de insulina. Esto desencadena una cascada hormonal que incluye:
Estos mecanismos favorecen una mayor producción de sebo e inflamación, empeorando las lesiones acneicas.
La evidencia sugiere que sí. En particular, la dieta mediterránea ha mostrado un posible efecto protector.
Este patrón alimentario se caracteriza por:
Este tipo de dieta aporta nutrientes con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, capaces de disminuir los niveles de IGF-1.
Entre los compuestos presentes en este patrón alimentario se encuentran:
Además, merece una mención especial el omega-3, conocido por su rol en la protección cardiovascular. Un estudio realizado en Alemania observó que el 94% de pacientes con acné presentaban niveles bajos de ácidos grasos omega-3, sugiriendo una posible relación entre su déficit y la enfermedad.
Los cambios no son inmediatos, pero los estudios muestran resultados alentadores:
Aunque aún se necesitan más ensayos clínicos para establecer una relación definitiva entre dieta y acné, la evidencia actual sugiere que:
Una alimentación basada en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva, pescado y carnes blancas, con restricción de carnes rojas, lácteos y productos azucarados, puede ser un complemento útil dentro del tratamiento integral del acné.
Dr. Hernán Herrera
Médico Dermatólogo de CAMMYN
Si necesitas una evaluación personalizada sobre el manejo del acné, puedes agendar una hora con el Dr. Hernán Herrera directamente aquí en nuestra página web.