Acné y dieta: ¿existe una relación?

El vínculo entre la alimentación y el acné ha sido, durante años, un tema de debate en dermatología. Mientras algunos autores no encuentran una asociación clara, muchos pacientes refieren que ciertos alimentos —como chocolates, lácteos, galletas o productos azucarados— parecen empeorar la aparición de lesiones acneicas.

Pero ¿qué dice la evidencia científica actual?

¿Qué es el acné?

El acné es una condición clínica frecuente, caracterizada por la aparición de:

  • Comedones (puntos negros)
  • Pápulas
  • Pústulas

Estas lesiones se localizan principalmente en zonas con mayor producción de sebo, como el área centrofacial, el pecho y la parte superior de la espalda.

Su desarrollo está influido por múltiples factores, entre ellos:

  • Genéticos
  • Hormonales
  • Ambientales

Dentro de estos últimos, la alimentación ha sido objeto de creciente interés.

El rol del índice glicémico

Se ha postulado que una dieta con alto índice glicémico (IG) podría contribuir al empeoramiento del acné.

El índice glicémico es una escala de 1 a 100 que indica la rapidez con la que un carbohidrato es digerido, absorbido y metabolizado.

  • Dietas con IG alto: valores superiores a 55
  • Son muy frecuentes en la alimentación actual, rica en azúcares refinados y harinas procesadas

¿Qué dice la evidencia?

Una revisión sistemática publicada por Meixiong et al. demostró una asociación entre dietas con alto contenido glicémico y un mayor grado de severidad del acné.

¿Cómo se explica esta asociación?

Los alimentos con alto IG generan aumentos rápidos de la glicemia, lo que estimula una mayor secreción de insulina. Esto desencadena una cascada hormonal que incluye:

  • Aumento de andrógenos
  • Elevación del factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1)
  • Alteraciones en IGF-3

Estos mecanismos favorecen una mayor producción de sebo e inflamación, empeorando las lesiones acneicas.

¿Puede la dieta ayudar a mejorar el acné?

La evidencia sugiere que sí. En particular, la dieta mediterránea ha mostrado un posible efecto protector.

Este patrón alimentario se caracteriza por:

  • Abundancia de frutas y verduras
  • Consumo de cereales integrales
  • Uso de aceite de oliva
  • Ingesta regular de pescado
  • Menor consumo de lácteos, carnes rojas y productos azucarados

Este tipo de dieta aporta nutrientes con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, capaces de disminuir los niveles de IGF-1.

Nutrientes clave con efecto antiinflamatorio

Entre los compuestos presentes en este patrón alimentario se encuentran:

  • Hidroxitirosol
  • Tirosol
  • Oleocantal
  • Resveratrol

Además, merece una mención especial el omega-3, conocido por su rol en la protección cardiovascular. Un estudio realizado en Alemania observó que el 94% de pacientes con acné presentaban niveles bajos de ácidos grasos omega-3, sugiriendo una posible relación entre su déficit y la enfermedad.

¿Cuándo se observan mejoras?

Los cambios no son inmediatos, pero los estudios muestran resultados alentadores:

  • Morales-Sánchez et al. observaron que pacientes que seguían una dieta baja en IG, junto con tratamiento dermatológico convencional, presentaron una disminución significativa de lesiones a las 12 semanas.
  • Smith et al. confirmaron resultados similares en pacientes que combinaron limpieza facial con una dieta de bajo IG durante el mismo período.

Conclusión

Aunque aún se necesitan más ensayos clínicos para establecer una relación definitiva entre dieta y acné, la evidencia actual sugiere que:

  • Las dietas con alto índice glicémico pueden empeorar el acné
  • Los lácteos muestran una asociación positiva con mayor número de lesiones
  • La dieta mediterránea podría tener un rol protector

Una alimentación basada en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva, pescado y carnes blancas, con restricción de carnes rojas, lácteos y productos azucarados, puede ser un complemento útil dentro del tratamiento integral del acné.

Autor

Dr. Hernán Herrera
Médico Dermatólogo de CAMMYN

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Referencias

  1. Luque-Luna M, Sidro-Sarto M. El papel de la dieta en el acné. Actas Dermosifiliogr. 2024;115(7):734-736.
  2. Guertler A et al. Deficit of Omega-3 Fatty Acids in Acne Patients. Life. 2024.